Desde un tiempo a la fecha
estamos en presencia de un fenómeno que no deja de ser menor por que impide, de
cierta manera, la critica del sistema, el eclecticismo entendido como la no
definición de una postura frente a los acontecimientos que ocurren a diario es
producto de una notable influencia principalmente de los medios de comunicación
de masas que orientan la opinión de los individuos presentando una realidad
fragmentada. Esta postura frente a la vida tiene como consecuencias una resistencia
a lo tradicional y por ende una negación de la autoridad tanto política como
religiosa, es decir, se deslegitima a las instituciones como estandartes de la
verdad, verdad que no es capaz de ser percibida por las masas debido al
relativismo extremo en que se vive.
La importancia de la información
como forma de sobre vivencia y de crecimiento intelectual y económico configura
una realidad aterradora, ya que los que nos son capaces de adquirir información
inevitablemente se irán quedando atrasados no pudiendo acceder a los beneficios
de un sistema que se sustenta en el manejo de la información. La educación
emerge como una necesidad de adecuarse a la realidad y como una manera de socialización
de los grupos dominantes, en este sentido, la educación sirve como una herramienta
de exclusión y discriminación por que no ofrece las mismas posibilidades a los
distintos grupos sociales, un ejemplo de ellos es que siempre son los colegios
particulares los que obtienen mejores índices de desarrollo educación. Esto
suena lógico por que el sistema imperante fomenta la competencia y la lógica
del merito y del equilibrio, cada uno posee lo que merece, si eres pobre es por
que no aprovechas tus oportunidades, si ganas poco es por que tu función dentro
de la sociedad es la que corresponde a tu sueldo.
La realidad se mitifica al amparo
del progreso científico que en la mayoría de los casos coincide con un afán de
saber para la dominación más que saber para satisfacer las necesidades y
resolver los problemas más urgentes de la humanidad. Se produce entonces, desde
la perspectiva de lo cotidiano, la sensación de una fragilidad de los
equilibrios, fragilidad de la vida en general, en cualquier momento este mundo
se destruye, o mejor dicho, se auto destruye, incertidumbre en el futuro se llama
eso, vivir con el eterno temor de no saber si se estará vivo al día siguiente,
aterrador. Esta lógica de pensamiento obviamente influye en como los individuos
viven sus vidas, se crean así los individualismos competitivos, la realidad es
tan dura que si yo no hago nada los mas probable es que alguien venga y tome mi
lugar, competencia al mas puro estilo salvaje, la ley del mas fuerte, el pez
mas grande se come al pez mas chico, ocurre desde la infancia, se fomenta la
competencia, la lógica de las evaluaciones obedece a ese criterio, me saco un
100 viva!!, soy mejor que el que se saco un 99!. Esta especie de darwinismo
social en que Las leyes de la naturaleza se aplican a la sociedad. Mas triste
aun. ¿Dónde queda la humanidad del ser? La verdad es que no importa mucho. ¿Me
sirve de algo perder el tiempo en cuestionamientos absurdos? Lo más probable es
que funcionalmente no me sirva de mucho pero puede ayudar a formar una
identidad, ¿Qué es lo que realmente quiero de mi vida? 25 años y aun no lo
entiendo.
Lo triste es que la formación de
las identidades es producto de la influencia del mercado basado en la
competitividad personal por alcanzar un mayor estatus y por una diferenciación
en el consumo, si soy capaz de consumir mas y tener un mayor poder adquisitivo
es por que me lo merezco y soy mejor que el otro, así piensa la mayoría. Entonces
se crea una necesidad de consumir bienes tanto materiales como simbólicos. En
este escenario de competencia lo importante es el aparentar más que el ser, el
tener se convierte en una filosofía de
vida donde el fin justifica los medios. Competencia al más puro estilo
selvático. Sin embargo, esta competencia tiene sus limitantes por que exige un
sacrificio muchas veces familiar, efectividad y eficacia en lo laboral para dar
sustento a esta lógica de la apariencia. Me parece que la calidad humana ha ido
e descenso con los años, se ha perdido lo esencial, las relaciones humanas están
supeditadas por la necesidad de sobrevivencia y de sacarle partido a cada
situación, mercantilización de lo cotidiano. Asquerosamente se vive el presente
como si nada hubiese pasado antes y como si el futuro fuese incertidumbre
exacerbada, no hay un sentido histórico de la realidad, es por que ese sentido
no importa y no da dividendos, solo sirve para legitimizar la ideología
imperante, no se utiliza para construir la memoria histórica. La historia al
servicio se los pocos, de los que explotan a la mayoría imponiendo modas y
formas de vidas.
Todo lo expuesto se sustenta en
la teoría de la satisfacción, que propugna una defensa férrea de la posición
adquirida bajo la convicción de ser legitima, se produce entonces un rechazo de
los igualitarismos, no se quiere compartir la torta con la gran masa de
individuos que no han logrado ser profesionalmente exitosos. Maldita lógica.
Esto ha llevado a excluir del desarrollo a la mayoría de la población así como
también continentes completos como es el caso de África
¿Qué futuro nos espera?
… nunca los puntos
suspensivos han expresado tanto como lo
están haciendo ahora.